Unsere #Vanlife Experience
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Nuestra experiencia #Vanlife

A menudo nos preguntan por qué dejamos Tailandia después de tantos años. ¿Fue por la covid? ¿Por las condiciones de los visados? ¿O por la necesidad de estar más cerca de la familia y los amigos? Al final, probablemente fue todo eso, además de unas enormes ganas de vivir una nueva aventura y descubrir lo desconocido.

 

 

Pero ¿qué queríamos vivir? ¿Adónde queríamos ir? Hace cuatro años tampoco lo sabíamos exactamente. Nuestro objetivo era encontrar un lugar que se sintiera como un nuevo hogar. Así que metimos todas nuestras pertenencias en tres maletas, junto con nuestro fiel perro callejero tailandés, nuestro hijo pequeño y el nuevo miembro de la familia —un bebé de tres semanas—, y emprendimos nuestro viaje en plena pandemia. Al principio vivimos aquí y allá, con familiares y amigos. Fue bonito pasar tanto tiempo juntos y, durante un tiempo, volver a sentirnos en un entorno familiar. Pero pronto nos dimos cuenta: la aventura nos llamaba.

 

 

Entonces comenzó todo: nuestro #Vanlife empezó en una caravana y en pleno invierno. Pronto quedó claro: ¡al sur, a Portugal, donde nos esperaba el sol! De hecho, ese fue nuestro primer destino y, sin saberlo, también nuestro destino (por ahora) definitivo.

 

 

Nuestro viaje fue increíblemente emocionante. Conocimos a personas maravillosas a las que, de otro modo, nunca habríamos conocido. Cada una de ellas tiene su propia historia, inspirada por su trayectoria vital. Descubrimos lugares que no aparecen en ningún mapa, vivimos aventuras juntos y conservamos en la memoria una sensación de libertad. Fue una etapa que nos unió como familia y en la que volvimos a comprobar que, a menudo, hace falta muy poco para ser feliz.

 

 

Por supuesto, la vida en una caravana también trae consigo sus propios desafíos. En Instagram, este #Vanlife suele parecer increíblemente romántico y despierta las ganas de viajar y descubrir mundo. Pero también hay algunas cosas que rara vez te cuentan:

  1. ¡No siempre brilla el sol!
  2. En unos 15 m², con dos niños y un perro, a veces se está bastante apretado.
  3. Encontrar un trabajo en la caravana que encaje con la vida cotidiana es toda una experiencia.
  4. Las abuelas, los abuelos u otras personas que puedan cuidar de los niños no están siempre cerca.

Mientras seguimos elaborando ropa alternativa con virblatt, manteniendo así viva nuestra conexión con Tailandia y Nepal, entretanto hemos encontrado nuestro nuevo hogar en Portugal. Un viaje se convirtió en una etapa de nuestra vida.

 

 

Al mirar atrás, son precisamente esos momentos intensos los que nunca olvidaremos. Las historias que contaremos a nuestros hijos y nietos. Las decisiones difíciles que, al final, resultaron ser para bien. Las personas y las historias únicas que encontramos por el camino, y los desafíos que superamos juntos.

 

 

¿Y qué hemos aprendido? Solo acampamos cuando la previsión meteorológica anuncia sol. Si no, simplemente nos quedamos en casa ;)